sábado, 13 de noviembre de 2010

Extracto : Gerald de Rivia

"Mi defecto más terrible es mi irrefrenable bondad. Yo simplememte tengo que hacer el bien. Sin embargo, soy racional y sé que no soy capaz de repartir mi bondad a todos. Si intentara ser bondadoso para con todos, para el mundo entero y todas las criaturas que lo pueblan, sería una gota de agua dulce en un mar de agua salada. En otras palabras, un esfuerzo desperdiciado. Así que decidí hacer el bien concretamente, de modo que no sea en vano.
Soy bondadoso para mí y mi entorno mas inmediato"

De ' El bautismo de fuego' de Andrzej Sapkowski

sábado, 16 de octubre de 2010

Humor : Matematicos

Un número infinito de matemáticos entran en un bar.

El primero pide una cerveza.

El segundo pide media cerveza.

El tercero pide un cuarto de cerveza…

Entonces el camarero dice «¡Idiotas!»

... y les pone dos cervezas.

(sacado de la firma de un usuario de CHW)

martes, 5 de octubre de 2010

Escritos : Dichos 01

No todo es oscuridad. A veces los peores horrores del hombre afloran a plena luz del día.

g.

Escritos : Sala de Espera

Encontre esto entre unos papeles viejos ... no recuerdo por que lo escribí (hace más de veinte años) pero me pareció interesante:


Sala de espera

Tedio, mezclado con la agonía de la espera.

La suerte esta echada, nada que hacer o decir.

Vienen a buscarme. Rostros inmutables, impávidos.

Caminamos lentamente por el largo pasillo, mientras un sujeto

de negro me lee cosas sin sentido de un pequeño libro.

Llegamos a una sala, rodeada de vidrio,

donde me exponen como un fenómeno.

Me sientan en un extraño trono,

que pocos han tenido el privilegio de usar.

Me sujetan con extrañas ataduras aunque nunca he tenido

la intención de faltar a esta cita.

Me ciñen una corona más extraña aún que presiona mi cabeza y me hace sentir mejor.

Un hombre de traje lee un papel que predice mi destino,

mientras a través de los cristales veo las siluetas de los

que testifican lo que he sido, lo que soy y lo que seré,

refugiándose en la oscuridad, temiendo al parecer que

vea sus rostros.

Poco importa ya todo eso.

Me preguntan si deseo algo en este momento.

Fumo placenteramente el cigarro que es el último

y veo con gusto la impaciencia que se nota flotando,

en oleadas, alrededor mío.

Pido que el hombre importante me acerque el oído y le pido un favor.

Impresionado al parecer, consulta con voz baja a quien esta a su izquierda, este asiente lentamente sin emitir sonido y se dan las instrucciones pertinentes.

Se enciende una luz roja,

todos me miran, esperan,

algunos se remueven incómodos.

Abro la boca,

suspiro con tedio,

y con voz firme, sin dudas,

sin temor,

grito la orden.

Hágase la luz.


G.